Harina de Alcañiz, una masa madre más antigua que el hotel y un horno de leña que tarda una hora en calentarse.
Marta alimenta la masa madre cada noche a las diez. A las seis de la mañana la masa ha subido, el horno lleva una hora encendido y las primeras hogazas entran mientras la casa aún duerme.

Despacio a propósito
Un reposo largo y en frío da color a la corteza y olor a la miga. También significa que no podemos hornear más de la cuenta, así que casi todos los días el pan se acaba a la hora de comer.
La harina viene de un molino de Alcañiz, mitad trigo y mitad espelta antigua, y el agua, del manantial de encima del pueblo. Le ponemos sal y nada más. La masa madre es más vieja que el hotel: la abuela de Marta la mantenía viva en un tarro de barro en la ventana de la cocina.
El horno
El horno de leña fue lo primero que reconstruimos. Quema podas de almendro y de olivo, que dan un calor seco y parejo, y tarda una hora en coger temperatura. Cuando sale el pan, todavía está bastante caliente para el ternasco, que entra por la mañana y sale para la cena.

Hornea con nosotros
Los sábados por la mañana dos huéspedes pueden acompañar a Marta en el obrador de seis a nueve. Formas tu propia hogaza, te la comes caliente con aceite nuevo y te llevas el resto. Pregunta en recepción, que las plazas vuelan.
Si solo quieres llevarte una hogaza a casa, pídela en recepción la noche antes.



