
Nuestra historia
Una casa que no construimos, solo cuidamos
Siete años, piedra a piedra

1790
Una masía fuera de las murallas
La construyó una familia de olivareros, con la prensa en la planta baja y el pajar arriba.
1962
Treinta años de silencio
La última familia se fue a Barcelona. El tejado aguantó; casi nada más.
2016
Volvimos
Clara creció en el pueblo. Compramos la casa a los primos de su tío abuelo y empezamos a desmontarla, piedra a piedra.
2019
Seis habitaciones y la mesa de la cocina
Abrimos con seis habitaciones y cocinábamos para los huéspedes en nuestra propia mesa.
2023
Doce habitaciones, una mesa larga
El pajar se convirtió en seis habitaciones más, y Marta volvió para llevar la cocina.
Cuatro personas y un perro

Anfitriones
Clara & Jordi
Llevan la casa, el huerto y casi todas las conversaciones del desayuno.

Jefa de cocina
Marta Lahoz
Cocina lo que da el valle y hornea el pan cada mañana.

Huerto y olivos
Joaquín
Cuida el huerto y los doscientos olivos de detrás de la casa.

Jefe de seguridad
Tizón
Duerme junto al fuego, sale a recibir a cada coche y nunca ha impedido entrar a nadie.
No queríamos abrir un hotel. Queríamos salvar una casa, y luego quisimos compartirla. Si vienes, nos conocerás a todos en el desayuno: pregúntanos por dónde pasear, qué comer o qué habitación ve el amanecer, y te diremos la verdad.
Clara y Jordi, Valderrobres
Todo lo que necesitas, nada que sobre
Perros bienvenidos
En cuatro de las habitaciones, con cama y cuenco.
Aparcamiento gratuito
Dentro de la finca, junto a los olivos.
Bicis para usar
Seis bicis, cascos y un kit de reparación.
Cargador de coche
Un punto para coches eléctricos, gratis para huéspedes.
Biblioteca y chimenea
Libros en cuatro idiomas y fuego desde octubre.
Jardín y terraza
Tumbonas, sombra y vistas al castillo.
Habitación sin escalones
Una habitación y el comedor sin escalones.
Horas de silencio
De once de la noche a ocho de la mañana.
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